
“Es como vivir con una incapacidad permanente. Una enfermedad del corazón imposible de curar”, dice Robert. Así describe su vida un hombre que, al nacer, fue entregado en adopción. “Prácticamente, cada día de la vida de uno —añade—, el corazón clama por respuestas a preguntas como: ‘¿Cuál es mi verdadera familia? ¿Dónde vive? ¿Por qué me abandonó?’.”
Archivado bajo: De interés, General



Mide tu velocidad





















