DESDE el momento en que nacen, los bebés necesitan recibir caricias, sentir el contacto de la piel, en fin, que se les trate con ternura. Algunos médicos creen que las primeras doce horas de vida son de crucial importancia. Dicen que, justo después del parto, lo que la madre y el niño necesitan y desean por encima de todo “no es dormir ni comer, sino estar muy cerca el uno del otro, acariciarse, mirarse y escucharse”.

