
Tras alertar del macabro descubrimiento a sus hermanos, otro muchacho de 22 años y una joven de 24, todos ellos esperaron hasta el día siguiente a la llegada de sus padres, que disfrutaban de un fin de semana de descanso en la Selva Negra, al sur de Alemania. Uno de los tres bebés murió con certeza en 1988, ya que un periódico de ese año fue encontrado junto a su cuerpo, señaló la policía, que subrayó que las criaturas no eran trillizos.
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