
Movido por la curiosidad, un niño recoge en el campo un objeto, una mina terrestre, que lo mutila y ciega de por vida. Una madre abandona a su recién nacido, escondiéndolo entre la basura a la orilla de la carretera. Un trabajador que ha sido despedido regresa a su antiguo lugar de empleo, dispara a todo el que ve y luego se suicida. Un ciudadano respetable abusa sexualmente de niños indefensos. LAMENTABLEMENTE, malas noticias como las mencionadas están a la orden del día. Pero más lamentable aún es que estas noticias se vean eclipsadas por otras sobre limpiezas étnicas, genocidios y actos terroristas. En 1995, un periódico afirmó: “Ateniéndonos a sus aspectos más terribles, este ha sido el siglo del Diablo. En ninguna otra época ha manifestado el hombre su capacidad de aniquilar a millones de personas por motivos de raza, religión o clase social con tanta destreza y avidez”.
